Sistema de Oxido Nitroso

Principio de funcionamiento y tipos de preparaciones
El óxido nitroso hace posible, básicamente, que al ser inyectado junto con la gasolina, se pueda conseguir que la mezcla de combustible pueda ser más “rica” que por “alimentación atmosférica”, y pueda por tanto producir mayor potencia. Eso es así porque el óxido nitroso (N2O) tiene una proporción de oxígeno muy superior a la del aire, por ello con su utilización podemos aumentar la cantidad de gasolina de la mezcla, y obtener un importante aumento de potencia.

Los dos tipos de sistemas con óxido nitroso más comunes que son el húmedo y el seco. En los sistemas de óxido nitroso seco se inyecta únicamente óxido nitroso en el conducto de admisión al ser accionado, y el aumento de proporción de oxígeno se compensa con más combustible; sin embargo en los sistemas de óxido nitroso húmedo, más complicados, se inyecta el óxido nitroso y el combustible a la vez, a través de una boquilla.
Cuando la proporción de N2O es muy alta, como ocurre en preparaciones que pretenden una gran ganancia de potencia, es especialmente importante el equilibrio de llenado de N2O por cada cilindro, con lo cual se pasan a utilizar sistemas independientes por cada cilindro, es decir, con una boquilla por cada cilindro.

Partes del sistema de óxido nitroso:

La bombona: es la botella que contiene el óxido nitroso. El N2O en su interior suele estar en un 70% en forma líquida, y el resto en estado gaseoso. Esta botella, suele ser de acero, aluminio o incluso fibra de carbono, y debe de estar emplazada lógicamente en un lugar seguro.

La válvula reguladora del Flujo: se encuentra ubicada en la parte superior de la botella y normalmente es de accionamiento manual, lo que nos permite “abrir y cerrar” la botella de óxido nitroso. Es una parte fundamental del sistema, y la única diferencia entre unas válvulas u otras suele ser el caudal que permiten pasar por ellas, que deberá estar acorde con el tipo de preparación y la cantidad de potencia extra que pretendamos conseguir.

Armador: es fundamental para evitar la activación por error del sistema, a través de un interruptor localizado en el habitáculo, que es el encargado de que cuando esta desactivado, los pulsadores o botones que activan la “inyección” de óxido nitroso estén también desactivados.

Pulsador o botón: es el botón que al pulsarlo provoca la activación de las electro-válvulas encargadas de suministrar el óxido nitroso (o el combustible y el óxido nitroso si se trata de un sistema de nitro “húmedo”).
Normalmente este botón esta situado en el volante, o en una zona fácilmente accesible.

Electro-válvulas: al abrirse tras la pulsación del botón, permiten el suministro del óxido nitroso al circuito de admisión.
Si se trata de un sistema de nitro “húmedo”, habrá válvulas distintas para el nitro y para la gasolina, pues la presión a la que debe trabajar la válvula del óxido nitroso es mucho mayor que la de la gasolina.

Inyectores: son los encargados de inyectar el Combustible y el óxido nitroso a la admisión del motor.

Accionamiento del sistema
Con los pulsadores que estarán situados normalmente en el volante, y siempre y cuando el armador este accionado, produciremos el accionamiento del sistema de óxido nitroso. Eso sí, la inyección de óxido nitroso no debe de ser accionada a bajas revoluciones, pues por debajo de unas 3500 r.p.m. sería muy probable que dañásemos el motor o la transmisión.
El accionamiento del sistema se debe efectuar cuando se rueda en una marcha relativamente larga y el motor gira a régimen alto, entonces el efecto de la inyección de nitro se traducirá en “efecto turbo” muy fuerte, produciéndose un gran empuje, y haciendo posible que aunque nos encontremos en cuarta o quinta velocidad, la aguja del cuenta revoluciones avance decidida y rápidamente hacia el corte de encendido.